sábado, 15 de septiembre de 2007

Querido amigo...


Te escondes en una burbuja. Actitud ausente pero en estado presente.
Te vistes de coraza y sucumbes a la caricia.
Cobarde a dar la cara.
Irónico jugador con miedo a la verdad.
Oyes pero no escuchas.
Cansado de tantas tonterias.
Escribes a lo loco.
Piensas del revés intentando encontrar en el error la solución.
Hablas con cualquiera antes de que otro te vea hundido.
Otra persona mejor que tus mejores amigos.
Sin descolgar el telefono para no molestar.
Callas en vez de explotar.
Sueñas con con tantas utopias que no te das cuenta que te están vendiendo humo.

Mandas todo al carajo porque no merece la pena. (Ni tu mereces la pena)
Impaciente en la cola del banco, en la sala de espera.
Eres soberbio al discutir con tus padres porque tienes un días de cojones.
Amas lo inesperado. Odias a todos.
Viajas para no dejar huella, para poder respirar.
Te ahogas en un vaso de agua y sobrevives en el mar.
Te encanta tomar los diálogos de las pelis que ves y reflexionar sobre ello.
Intentas, sin ningún éxito, comprender a las personas (hay algunas que mejor decirle que sí)
Esperas actuaciones dramáticas pero brillantes. Acuéstate y descansa mejor.
Te sinceras y acabas.
Te maldices y cabezazos contra la pared.

Querías que te dijera qué pienso sobre ti. Aquí lo tienes.

Cállate.

sábado, 8 de septiembre de 2007

La Manzana

Siempre tengo una manzana en mi frutero.
Está sola, sin la compañía de peras o plátanos...SOLA.
Una noche de Martes alguien me visitó y cenó en casa de improviso aunque ya habíamos acordado cenar alguna que otra vez.
Mi compañía se encaprichó de la manzana y yo receloso evité cualquier mordisco.
Esa manzana estaba reservada sólo para mí.

Esa semana me comí la manzana mientras vi cómo mi vida pasaba ante mi ojos...¿Iba a morirme? ¿Por qué recuerdos del pasado? ¡Javi duérmete!
Coloqué otra manzana en el frutero pero esta vez de distinto color.
Nuevamente tuve visita, sería seguramente una noche de Jueves y nuevamente antojo de manzana.
Esta vez no pude decir que no y tomó un bocado. Solo un "crash" de sus dientes sobre mi manzana.
Ya no era verde, ahora era colorada.
Empezaba a olvidar aquella manzana roída por los gusanos, típico bodegón sobre la encimera de mi cocina.
Pasaron los días, los meses y las visitas fueron más frecuentes, diarias sería el adverbio. Bocado tras bocado fue dejando la manzana casi en el hueso...

Un día llegó el último bocado. Se acabó la manzana. MIEDO. ¿Traición?
Me robaron la manzana sin que pudiera impedirlo.
Esa misma noche, mientras discutía con la almohada vi cómo algo brillaba en la oscuridad de mi cocina cuando en calzoncillos y despeinado totalmente me levanté a beber agua.
No sé cómo pero la manzana desprendía un color rojo que me cegó y a su lado un gusano con gafas de sol lloraba tras estas.

-¿Qué te ocurre?
- La manzana, no puedo devorarla. Ni hacer un pequeño agujerito. LA ODIO, decía entre gemidos el pequeño intruso.
Y continuó:- Siempre me pasa lo mismo y te lo tengo dicho. Viene alguien y se come nuestra manzana, más bien la tuya, y no puedo recuperarla hasta que es simplemente inexistente.
Cuando quieras volver a la frutería, te esperaré aquí y descuida que no te regañaré...GILIPOLLAS

jueves, 6 de septiembre de 2007

Buenas noches

Miraba por mis binoculares desde mi balcón. Buscaba la extinción de alguna estrella, el paso de algún cometa, el saludo de alguna nube.
No hallé nada...

Bajé la vista sin dejar de mirar por los prismáticos cuando me topé con un edificio. Estaba oscuro, todo el mundo estaría dormido y soñando o jugando en la oscuridad. Sin embargo en aquel damero de marcos de ventanas blancos observé la única luz encendida.
Me pareció ver a alguien, enfoqué bien y encontré a una bella muchacha que me sonreía. Parecía que me estaba esperando, ansiosa de ver cómo mis ojos fijaban la atención en su boca, en su lengua, en sus piernas...Estaba desnuda, tumbada en la cama. ¡Me quedé ciego!
¿Momento para salir y hacer una visita inesperada esta noche?
Fui a buscar las llaves y al volver a coger los prismáticos para asegurarme que no se había ido, vi cómo follaba con otro.

De todas formas me miraba y me seguía sonriendo con la cabeza vuelta hacia mi, mientras el muchacho se empotraba una y otra vez contra ella. Cada vez más rápido y ella no movía ni un sólo músculo.
Continuaba clavando sus pupilas en las mías cuando él paró y sacudió su cuerpo por última vez. Ella solo agarró fuerte su espalda y antes de apagar la luz pude leer en sus labios: buenas noches.

Intenté olvidar lo ocurrido mientras trabajaba, ya en el día siguiente, pero cuando la medianoche llegó algo me llamaba. Yo estaba sumergido en la última novela de Ruiz-Zafón que había adquirido, pero paré la lectura y no por estar interesado en ver una peli porno en directo sino por aquellos ojos, aquel cuerpo...
Alcancé el balcón, enfoqué a la misma ventana iluminada y de nuevo aquella escena.
Ella desnuda montándoselo, esta vez, con otro. Lo que no cambiaba era la posición de su cabeza, apuntando hacia mi balcón.
Sabía perfectamente que la miraba desde la oscuridad de este y su cara era la de: llegas tarde. Era cierto porque poco tardó en apagar la luz no sin antes decirme: buenas noches.

Al día siguiente cené en el balcón. No quería perderme el espectáculo y reservé entradas en primera fila. Esa noche no hubo función y aquella muchacha que me devoraba con la mirada mientras la devoraban a ella, no apareció.
Esperando en la silla de mimbre me tuvo varios días, concretamente hacían 5 desde nuestra última cita prismática.
De repente, se encendió una luz en el piso de mi misteriosa muchacha que fue ascendiendo desde el tercer piso al séptimo. 3,4,5,6 y 7...
Alguien subía las escaleras dejando a un lado al ascensor.
Tras unos segundos percibí una luz en la azotea: era una linterna. Cogí mis prismáticos para ver qué era. ¿Y quién iba a ser? ERA ELLA.
Volvía después de su letargo y estaba como siempre, desnuda. Unas cartulinas que llevaba tapaban sus redondos pechos. Las alumbró y esforzando la vista pude leer en la primera cartulina: HoLa mE llaMo JULIA.
ApaGUé La luz paRa Ti, leí en la segunda.
TE esPeRÉ VesTidA. ErAS Mi rOpa.

Se deshizo de las cartulinas mientras el aire rodeaba su cuerpo.
Lloraba, miré sus labios, BUENAS NOCHES y saltó.